terror en la Venezuela chavista
¡Abran, abran, que llegaron los chavistas! ¡Llegó el coco!". En Venezuela, el "coco", popular monstruo de las canciones de cuna, es la policía o los grupos paramilitares del chavismo. Así lo detalla Amnistía Internacional en su último informe, 'Noches del terror: ataques y allanamientos ilegales a viviendas', en el que recoge las tácticas represivas usadas contra la población durante las protestas y los testimonios de los agredidos, como el que abre esta crónica.
Uno de los capítulos más macabros de la estrategia gubernamental se desplegó contra urbanizaciones y edificios cercanos a focos de las protestas. O más exactamente cuando acababan las manifestaciones y los que protestaban se refugiaban en sus hogares. Entre abril y julio la represión contra la rebelión popular provocó 125 muertes, miles de heridos y un sinfín de detenciones que todavía mantienen en las mazmorras a casi 400 presos políticos.
El aquelarre llegaba en la noche, con agentes y paramilitares protegidos con tanquetas y vehículos blindados, bajo una tormenta de gases lacrimógenos, que accedían a los edificios con fuerza bruta, disparando perdigones, derribando vallas y rompiendo puertas. La excusa oficial era que desde allá se les había atacado. Terror y destrozos sin límites en represalia y con toda la impunidad.
El asedio y toma de urbanizaciones, como Los Verdes, en Caracas, indignaron al país y sus imágenes dieron la vuelta al mundo. Golpes, insultos y amenazas, incluso el destrozo calculado de las instalaciones de los edificios, incluidos los ascensores. En Venezuela hoy no se encuentran repuestos y si aparecen, los precios son descabellados.
Ahora AI ha profundizado en 47 operaciones en 11 estados del país. "En Venezuela no hay un lugar que esté a salvo del retorcido poder de las fuerzas de seguridad. Ni siquiera el propio hogar", asegura Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional para las Américas.
"Las autoridades venezolanas han descubierto una forma nueva e inquietante de reprimir la disidencia en su afán, aparentemente interminable, de infundir miedo a la población. Han trasladado la represión de las calles a las salas de estar de casas particulares", añade la activista.
Comentarios
Publicar un comentario