Vivir de Internet: ¿De Fracaso en Fracaso?
By Pablo in Blog May 10, 2015 48 Comments





Esta historia que te voy a contar no es una historia de éxito.

No llegará a un final feliz.

Es una historia real, llena de fracasos, mi propia historia tratando de vivir de Internet.

Quiero compartirla contigo porque lo necesito.

Escribir es una pasión para mí y hace mucho que no escribo, como algunos lectores no se cansan de recordarme por mail (¡Gracias!).

Dejé de hacerlo porque sentí que una etapa que había durado 4 años había terminado y, después del viaje, no tenía nada tan emocionante que contar. No quería seguir escribiendo idioteces, me gusta contar historias, transmitir mis vivencias, que al menos son reales y están llenas de detalles interesantes.

Ahora, después de un año y medio parado en ese aspecto, vuelvo a tener material para escribir.

Al menos unos cuantos post bien larguitos. Éste que vas a leer hoy es solo el principio.

También comparto esta historia porque sé que muchas de las personas que me leen en el blog o se han tragado alguno de mis libros comparten mis ideales y se dan cuenta de cosas.

Se dan cuenta por ejemplo de algo tan básico y esencial como de que nuestro tiempo es el recurso más preciado que se nos ha dado en la vida.

De que no hemos nacido para pasarnos ocho o más horas al día trabajando en una oficina durante once meses al año para tener sólo uno de vacaciones, perdiendo nuestra salud por el camino.

O como dice Carolina en su bonito post:


Nacemos con tiempo pero malvendemos las horas de nuestra vida a empresas y a proyectos en los que no creemos y cuyos valores no compartimos.

No voy a adentrarme más en este tema, si estás leyendo ésto es porque nos lo conocemos de sobra.

Ya hay demasiadas personas que buscan en sus propios proyectos online la salvación para no tener que verse en esa espiral de trabajo gris que acaba siendo un sinsentido.

Todas esas personas se merecen leer esta historia, porque puede ayudarles y darles recursos y motivación para su presente o para un futuro.


Todo empezó abriendo un blog

Han pasado ya 5 años.

Cinco años desde que a principios de 2010 abrí un blog gratuito en blogger al que puse de nombre lo primero que me vino a la cabeza: Todosemprendemos.com.


Así pintaba el blog cuando lo abrí

Por aquel entonces yo tenía 21 años, vivía en casa de mis padres, estudiaba Administración de Empresas en una universidad de Barcelona y simplemente quería compartir con el mundo lo que empezaba a aprender sobre “emprender”.

El caso es que no me sentía cómodo en la universidad. Nunca lo he estado mientras estudiaba.

Primero, porque sentía que mi vida no era esa, que yo estaba destinado a otra cosa que no tenía nada que ver. El problema es que no sabía qué y además tenía mucho miedo a dejar mis estudios y ponerme a trabajar sin una dirección clara.

Segundo, porque desde pequeñito me encantaba la idea de montar mis propios negocios y allí no me estaban enseñando nada al respecto, las asignaturas estaban enfocadas a llegar a ser empleado o gerente de una gran multinacional.

No digo que las asignaturas no fueran interesantes, porque ahora mismo si volviese atrás en el tiempo nadie me sacaría de la primera fila (siempre acababa sentándome en la última para poder distraerme a mis anchas), pero en ese momento no me llamaban la atención ni lo más mínimo. Eran simples exámenes que aprobar.

Total, que como no tenía ni idea de emprender pero quería saber algo abrí el blog, seguramente como vía de escape y para dejar de sentir que perdía el tiempo de aquella manera.

Empecé a escribir semanalmente, primero explicando cómo se hacía un plan de empresa, algo absurdo si uno no ha emprendido nunca antes.

Cuando se acabó el tema, en vez de dejarlo de lado, seguí utilizándolo para compartir mis descubrimientos personales y temas que me parecían apasionantes: libros de multitud de temáticas, educación financiera real, técnicas de motivación, enseñanzas, algunas historias curiosas…

Todo ello sin más pretensión que la de compartir sanamente.
¿Cómo? ¿Vivir de Internet? ¿Ganar dinero con eso?

No tenía ni idea de que podía monetizar el blog de alguna manera, es decir, llegar a ganarme la vida con ello.

No sabía que era importante conseguir lectores fieles -y sus respectivos mails- o lo que significaba la palabra SEO.

Era la época en la que utilizaba el Messenger para hablar con la gente, mi móvil era ya por fin en color y Facebook era una cosa muy divertida que acababa de llegar a España. ¡Podías tener a todos tus amigos allí! 🙂

Por otra parte, muy poco a poco, iba descubriendo cosas interesantes pero que escapaban a mi conocimiento básico, como por ejemplo que las plantillas estaban codificadas en un lenguaje llamado HTMLque tenía que toquetear a veces, que las imágenes tenían un atributo que se llamaba ALT o que existían las analíticas para saber cuánta gente me leía y desde dónde venían.

No era algo que me preocupase demasiado.

No tenía ni la menor idea de cómo llegaba la gente a mi blog, pero tampoco me interesaba mucho mientras hubiera alguien leyéndome y me dejara un comentario de vez en cuando.

Esa era la única manera de saber si había alguien ahí detrás de la pantalla al que le interesase lo que yo compartía.

No sabía que toqueteando un par de cosasla web podría posicionarse en los primeros puestos de Google para diferentes búsquedas y, de esta manera, conseguir más tráfico.

Simplemente escribía por gusto.

Para ganar dinero intenté otra cosa, que fue montar una web de un tema más específico.

Siempre he tenido cientos de ideas y las he ido apuntando, pero como me apasionaban las motos me decanté por ésta:

Con una web, ayudaría a otras personas a sacarse los carnets de coche y moto por libre -una práctica más habitual por aquel entonces- con toda la información necesaria para hacer los trámites, aprobar los exámenes, dar consejos…



Mi idea era sacar dinero de alguna manera, pero no sabía exactamente cómo. Se me ocurrió que podría hacer una especie de coaching para aquellos que tuviesen miedo al examen.

Por supuesto, jamás llamó nadie.

No sabía que existía una cosa llamada Adsense mediante la cual poner anuncios fácilmente o que se podía ganar dinero poniendo enlaces de afiliados.

El caso es que, después de pelearme durante muchas semanas para que la web se viera medio decente (quien haya utilizado alguna vez la basura que es 1&1 me entenderá) y con algo de contenido, aquello no pasaba de 5 visitas diarias.

No sabía por qué.

Y, sin un duro en el bolsillo y con muchos otros líos personales en mi cabeza típicos de la edad, la acabé dejando de lado.


Unas prácticas universitarias

Con el tiempo llegaron por fin las prácticas en la universidad.

Había currado en varios lugares anteriormente para ganar dinero, pero siempre en los típicos trabajos temporales: monitor en campamentos, auxiliar administrativo, clases particulares, dependiente en tiendas de ropa, vigilante…

Ahora estaba en el último curso, con 22 años, así que me tocaba hacer de becario durante 3 meses.

Gracias a tener el blog, a una contra de la Vanguardia que leí y a una charla que vino a dar a mi clase el gran Jorge Mira, decidí que quería hacer las prácticas en una empresa nueva de social media que estaba cerca de casa, llamada Cink Shaking Business.

Ahora a este tipo de empresas les llaman Startups.

Me presenté en persona con el Currículum y me cogieron en seguida.

Por suerte, en aquel entonces no se maltrataba a los becarios como hoy en día y a pesar de trabajar a jornada completa, el sueldo no estaba nada mal.


Ahí es cuando empecé a adentrarme un poco más en serio en todo este mundo de Internet y del marketing online.

Para que te hagas una idea, antes de empezar me obligaron a abrirme una cuenta de Gmail -utilizaba Hotmail- y otra de Twittery de LinkedIn, dos redes sociales que no utilizaba ni el tato y me enseñaron a ser un buen Community Manager de cuentas de grandes empresas.

Después, pasé gran parte de esos tres meses recogiendo datos en Internet y pasándolos a hojas de Excel para hacer un estudio a nivel nacional, financiado por el Ministerio de Industria, con el objetivo de saber cómo utilizaban las redes sociales las PYMES en España.

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